He vuelto a abrir mi blog... me he encontrado este título que estaba guardado en borradores. Ahora no pega ni llega pero me da pena borrarlo.
Rosita y sus visitas al dentista... ha abandonado sus aparatos y seguramente nos arrepentiremos pero no sé que hacer con ella. La verdad es que ha tenido mala suerte y que le han tenido que quitar un par de dientes de leche que no terminaban de caer estando los definitivos ya fuera, aún así deberíamos intentar que reflexionara y que en octubre empezaramos de nuevo. Mi niña!, es pequeña.
Estoy muy ilusionada. Después de que mi hermana me diera el empujón que me faltaba... ha nacido PIKISPIKIS.
Ya iremos poco a poco descubriendo de qué se trata.
Mis niños hechos unos petardos, siguen creciendo.
¡Qué vacaciones! Estamos asalvajados, sobre todo Salva, que no para. No nos ponemos ropa decente desde hace más de tres semanas... bañadores, pareos y chancletas, Si vamos al cine, nos llevamos la cena como si estuviesemos en el camping. Rosita ya está empezando a echar de menos a sus amigas, me estoy asustando porque empieza la preadolecencia...Nico es fenomenal, aunque está un poco asustado con el cambio de cole, esperemos que vaya todo bien.
¡Qué feliz día el de la función de fin de curso de mi hijo Nicolás!!!
Pero nadie, nadie, nadie se merece estos días que estoy pasando con el disfraz de ardilla.
Sí, sí, muy sencillo, dicen las encantadoras señoritas del cole, tú le compras unos pantalones y una camiseta naranja y te vas a Pichardo (conocida tienda de disfraces sevillana) y le compras el kit de ardilla feliz.
Pues en Pichardo lo que hay es un gorro de los pequeños castores, que eso de ardilla no tiene nada.
Pues compra el disfraz de lobo y lo dulcificas... y tú se lo cuentas a mi hijo Nico que no quiere ni sobresalir ni apreturas.
Pues tampoco es tan dificil...¡Hágalo usted misma!!!
Y mi hermana me envía dos fotos de la ardilla del Keisy para que copie... ostras esto es más complicado que lo que yo me creía.
¿Dónde están los niños vestidos de pasayos, de abeja, de cerdito incluso...pero de ARDILLA?
Ardilla, ardilla porque no es un zorro, ni un oso, ni un castor....
Salva cumplió el pasado lunes tres años. Ya es mayor, bueno no, es mediano. No es tan grande como Rosa pero sí como Nicolás, ya no tiene pañales pero sí se chupa la pipa, por eso él ha decidido que es mediano.
¿Verdad mamá?¿A que soy mediano?
La abuela le ha regalado un canario, gracias a Dios que no ha sido un conejo o una cobaya, y le ha puesto de nombre Robin Hood. Por la noche, Nicolás le daba una patata si le cambiaba de nombre pero les dije que una vez que te bautizan no puedes estar cambiando de nombre y se quedaron mirándome con cara compujida, sobretodo Salva que ya había trincado la patata.
Mañana celebramos su fiesta, aunque ya tuvo una en la Guardería con sus amigos. Hicimos entre los dos un riquísmo bizcocho de Termomix. Y le dijo su novia María que estaba buenísimo. Porque en el cole todos tienen novia, así un día le pregunté si iba a traer a María a casa para que la conocieramos y me contestó que debería traerla su madre porque ella era pequeña. Me da pena no invitar a los niños de su clase a la fiesta de casa, pero lo verdad es que no conozco a las madres porque en la Guarde casi no coincidimos y además se me van a juntar demasiados ya con los primos y los amigos de familia.
Gracias mamá por escribir un libro, por hacer que tus nietos se paren cada día en un sitio tan raro y exclamen: ¡EL LIBRO DE LA ABUELA!
Te quiero
Hola, yo tengo también tres hijos: una niña de 7, un niño de 4 y mi torbellino que tiene 2 años pero que no inventa nada bueno como dice mi abuela. Mi vida sin ellos no sería tan feliz, aunque es verdad que te sientes cansada al final de día. Mi suegra se ríe de que por las noches cuando los acuesto me ponga a hacer "manualidades", a coser bolsitas y broches, pero es un ratito que parece que estoy haciendo algo para mí misma.
Ya no me pongo tantas cremas y casi no me acuerdo de la última vez que me hice la manicura, me tiño en casa el pelo para no tener que perder toda una mañana de Sábado en la peluquería ya que me apetece más irme con los niños a montar en bici a la plaza del Museo.
No hago natación en Antares sino que me quedo trás el cristal a ver a Salva y a Nico nadar en sus clases.
No vamos al cine de adultos desde hace un siglo, pero hemos visto "Colegas en el bosque", "Encantada", "Wall-E", "Las crónicas de Narnia" y todas las que echan en la sesión matinal.
Pero sabéis algo?... soy feliz, y sin ellos mi mundo no sería tan placentero.
Me gustaría tener otro hijo... aunque a mi madre le dé el soponcio.
Me autoregalé esta Navidad el libro "Bajo Presión" de Carl Honoré, bueno iba a ser un regalo pero me lo quedé, y me estoy encontrando en mucha de sus páginas. Sometemos a nuestros niños a un estress adiccional porque deben ser los más listos y ocurrentes, los más animados, los más diestros en diversas artes... y no los enseñamos a jugar a cocinitas, a vestir muñecos, a construir un inmenso atasco en la alfombra de coches de juguetes...
Queremos que naden, que toquen el piano y la guitarra, que tengan una dicción perfecta... y recuerdo mis tardes perdidas en el escritorio herencia de mi padre jugando a que era la perfecta secretaria. Haciendome con papel mi máquina de escribir y mi calculadora, con mi telefono de juguete intentando tener conversaciones con gente extraña... o aprendiendo a montar en bicicleta en Zahara, o viendo a mis primos subirse a ese coche abandonado en las ruinas de castillo y que a mí me daba tanto miedo...
"En esas playas mágicas, los niños que juegan hacen varar para siempre sus barcas de mimbre. También nosotros hemos estado allí. Todavía podemos oir el sonido del oleaje, aunque ya no volveremos a desembarcar "
J.M. BARRIE, Peter Pan