Lo más de lo más para mis hijos Rosa y Nico es que se venga algún amigo a jugar a casa. Ayer invitaron a las vecinas de arriba. Les puse la merienda en su habitación, a las dos niñas invitadas fruta, las reglas son las reglas y en su casa se merienda fruta, y para los míos galletas con leche calentita que hacía un día gris y lluvioso.

Cuando terminaron de merendar, empezó la fiesta. No sé que suerte tiene mi hijo Nicolás que siempre termina rodeado de mujeres, espero que sea una cualidad que no le abandone cuando crezca. Ellas se vistieron de piratas, sacaron las espadas, los garfios y sombreros que colecciona Nico-Capitan Hook. Y Nico decidió que era un toro... "enamorao". Con lo que el juego consistía en que ellas se escondían, Rosa y sus dos amigas, y Nico las buscaba a cuatro patas.
Se lo pasaron fenomenal, aunque en algunos momentos tuve que asomarme porque pensé que se habían "matao" por aquello de los gritos, risas, etc.

¡Qué fácil es ser feliz!